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El salinero

Uno de los principales activos del proyecto de recuperación del Valle Salado es, sin lugar a dudas, la comunidad de salineros y salineras de Añana.

Durante generaciones han construido, cuidado y vivido por y para las salinas. Pero sobre todo, han transmitido y transmiten con orgullo el "saber hacer" de sus antepasados para mantener y conservar uno de los paisajes de la sal más insólitos del mundo y producir una de las mejores sales que se pueden encontrar en los mercados.

En la primera mitad del siglo XII se creó en el Valle Salado la Comunidad de Caballeros Herederos de la Reales Salinas de Añana. Este órgano de gobierno agrupaba a todos los propietarios, tanto laicos como religiosos, para organizar y controlar internamente todos los asuntos relacionados con el Valle Salado.

Esta antigua sociedad de salineros estuvo regida durante siglos por los usos y las costumbres hasta que, al igual que sucedió con el reparto de la salmuera, fue necesario plasmar sus ordenanzas por escrito.

Debido a que durante la Edad Media había más de cincuenta instituciones religiosas con propiedades en el Valle Salado, la Comunidad estaba dirigida por dos diputados, uno seglar y otro eclesiástico, que eran elegidos anualmente entre los herederos.

Al final de su mandato, si los diputados no eran reelegidos se nombraba a dos “veedores” para supervisar las cuentas antes de seleccionar a sus sucesores.

Sello de la Comunidad de Caballeros Gatzagak Valle Salado de Añana
Sello de la Comunidad de Caballeros Gatzagak Valle Salado de Añana

Las funciones de la Comunidad de Caballeros Herederos han quedado registradas en sus libros de actas. Las principales eran cuidar y mantener todos aquellos espacios e infraestructuras que eran de propiedad comunal -como los manantiales, la red de distribución de la salmuera, las sendas y los caminos, etc.- y ordenar las obras necesarias para el perfecto funcionamiento de la explotación.

La Comunidad también tenía otras funciones:

- Imponer a los propietarios las sanciones pertinentes en caso de infringir las normativas impuestas.

- Defender judicialmente los derechos de la Comunidad ante agresiones externas.

- Controlar la calidad del producto y promover su comercialización.

- Supervisar la propiedad del Valle Salado, pues cobraba un canon de todas las operaciones de compraventa que se realizaban.

Una de las dificultades con que se encontraron las Administraciones Públicas para poder apoyar la recuperación del Valle Salado a finales del siglo XX fue que la Comunidad de Herederos, a pesar de estar aún con vida, no controlaba la propiedad de la salinas. Ésta se había multiplicado en los últimos años como consecuencia de las numerosas ventas por la falta de rentabilidad de la explotación.

La solución a este problema se consiguió entre 1998 y 1999 con la refundación de la Comunidad de Caballeros como sociedad anónima con el nombre de Gatzagak, que significa salinas en euskera. Esta institución logró de nuevo agrupar a todos los propietarios de las granjas. De esta forma, se consiguió unificar sus opiniones y requerimientos en un único interlocutor, posibilitando que las instituciones públicas competentes en patrimonio pudieran actuar.

La creación de Gatzagak no sólo ha facilitado el proceso de intervención en las salinas, sino que, fiel a su objeto social, se ha convertido en uno de los principales impulsores de la recuperación del Valle Salado.

Otra de las ventajas que aporta la creación de Gatzagak es que, a través de sus estatutos, se regulan internamente las transmisiones de granjas de sal. Esto se ha conseguido dividiendo las salinas en tantas participaciones nominativas como eras existían y convirtiendo a sus propietarios en accionistas, los cuales están obligados a comunicar a la sociedad -que se reserva el derecho de tanteo y retracto- la venta o transmisión de las propiedades.

El compromiso de la antigua Comunidad de Herederos con el Paisaje Cultural del Valle Salado es constante. Con la creación de la Fundación Valle Salado de Añana en el año 2009 se produjo un gran cambio en la propiedad de las salinas. Gatzagak, que ya estaba compuesta por más de un centenar de socios, realizó el mayor acto de generosidad y respeto al patrimonio que pueden realizar los ciudadanos: donar toda la propiedad de las eras a la Fundación Valle Salado para que ésta se encargue de recuperar su sostenibilidad.

Los salineros, que han pasado a formar parte del patronato de la Fundación, conservan eso sí los derechos del agua salada que brota de los manantiales. Por el uso de la salmuera perciben de la Fundación un canon anual de 70.000 euros. Una prueba más de su compromiso con el proyecto es que la mitad de ese dinero lo reinvierten en actividades culturales y de dinamización del entorno.

Como se puede comprobar, la sociedad de salineros Gatzagak tiene una importancia vital en el futuro de las salinas, al participar en todas las decisiones y actuaciones que lleva a cabo la Fundación Valle Salado de Añana.

La antigua Comunidad de Caballeros Herederos tiene depositado su archivo, compuesto por miles de documentos, en el Archivo del Territorio Histórico de la Diputación Foral de Álava (A.T.H.A.). Un proyecto impulsado por esta institución con el apoyo de los salineros ha permitido digitalizar y analizar todos sus documentos para su publicación y consulta a través de Internet. Para consultarlos, pincha en el enlace www.alava.eus/arabadok

Página web de la sociedad de salineros Gatzagak: www.gatzagak.com.

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