Introducción
Ahora bien, ¿qué tiene de especial el valle salado de Añana para que se lleve a cabo su recuperación integral? La respuesta es fácil y no es necesario recurrir a viejos tópicos infundados como el de que estamos ante la explotación más grande de Europa, o ante la más antigua o la más productiva. Su importancia radica no sólo en su sorprendente arquitectura, su interés histórico y arqueológico, su valor paisajístico o medioambiental, su geología o su particular biotopo, sino en la suma de todas ellos y su plasmación en un contexto privilegiado.
Además, no hay que olvidar que la villa de Añana es mucho más que su fábrica de sal, pues además de ser la puerta natural de entrada a Valdegovía, cuenta entre su patrimonio con una muralla medieval que se está recuperando; con herrerías, fraguas y hornos en perfecto estado de conservación; con puertas fortificadas; una iglesia, varias ermitas y el último convento de la península todavía activo que perteneció a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén; varias edificaciones palaciegas de estilo barroco e incluso se conserva junto a la localidad un importante yacimiento de huellas de animales y vegetación perfectamente conservados de hace unos 22 millones de años. Por todo ello, Salinas de Añana se convierte, sin duda, en uno de los conjuntos arquitectónicos, paisajísticos y arqueológicos más relevantes de nuestra Comunidad.
Los trabajados realizados por un amplio equipo multidisciplinar durante los cuatro años que duró la ejecución del Plan Director han demostrado que la mejor manera de conseguir que el valle salado renazca es recuperar su actividad y complementarla con propuestas innovadoras que permitan garantizar su mantenimiento futuro.
En este sentido, desde el principio fuimos conscientes de que no es factible recuperar el valle para convertirlo únicamente en una fábrica de sal, sino que dicha actividad debe compaginarse con otras de diversa naturaleza que, funcionando de manera simbiótica, aprovechen los valores de la salina y su entorno (arqueológicos, medioambientales, paisajísticos, geológicos, etc.) para regenerarse mutuamente.
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